Breve relato del teatro en Lanús

Casi siempre caen en el olvido las grandes iniciativas de los esforzados anónimos, aunque a veces se los rescata de las profundidades ocultas en el tiempo.
El 23 de julio de 1924 don Domingo Bernardo, eficiente empresario teatral, funda el "Teatro Nacional", pero la disposición gubernamental le obliga a cambiar el nombre por el de "El Nacional", y funcionaba en la calle Ituzaingó, entre Anatole France y 29 de Septiembre de nuestra ciudad, en el lado este, estando decorado con un cierto estilo denominado "Imperio"; la construcción estuvo a cargo de don José Veiró, conocido constructor por su clásico estilo.

Esta sala, si se quiere, jamás pudo lograr mantener un nivel de jerarquía, motivado por las distintas clases sociales que concurrían al teatro, a tal extremo que en los programas que se repartían llevaban impreso un slogan que decía: "Si quiere ser persona grata, de su cultura haga sala: no pida entrar a la sala con campera y sin corbata". (sic)

Sus comienzos lo ubican como una especie de Teatro de Verano en donde actuaron figuras de la talla de Carlos Gardel, Libertad Lamarque, Francisco Charmielo, Pepe Arias, Olinda Bozán, el Quinteto Pirincho, Agustín Magaldi, Hugo del Carril y otros; pero las preferencias se inclinaron con el tiempo al género de "Teatro de Revistas", y tiempo más tarde al biógrafo (palabra que se utilizaba en esa época para nombrar al cinematógrafo).

Pero en el año 1937 se inaugura en la Avenida de Buenos Aires (hoy 25 de Mayo) 215 de nuestra ciudad, el "Teatro al Aire Libre" en el Parque Lanús, con capacidad para mil personas, siendo el dúo Magaldi - Noda los primeros artífices de esta iniciativa que don Domingo Bernardo volvía a intentar, pero con el tiempo, implacable como siempre, se transformó en fracaso esta experiencia comercial, por varios factores, entre ellos, el de origen climático.

El 14 de julio de 1944, en las postrimerías de erigirse nuestra ciudad como Partido 4 de Junio, se inaugura el Teatro Opera, debutando como actor Adolfo Stray en la compañía de revistas de Pepe Sciamarella, presentando una espectacular obra.
Don Bernardo e hijo intentaban, una vez más, la idea de que Lanús tenga teatro de primeras luces, y confían la construcción del mismo a don José Veiró, que había construido los anteriores enunciados con una capacidad de alrededor de 700 espectadores en platea, 21 palcos y 320 butacas en la parte pullman; los camarines, 12 en total, estaban ubicados en la parte subterránea del teatro; el escenario tenía aproximadamente unos 15 metros de ancho por 28 de alto.

El Teatro Opera de Lanús vio desfilar las más altas figuras del ambiente artístico en sus distintas facetas, a tal extremo que entre sábado y domingo se llevaban a cabo unas 14 o 16 funciones con mucha concurrencia de publico.
En noviembre de 1944, el día 12, se lo habilita como biógrafo (cine) proyectándose la obra cumbre "Lo que el viento se llevó" y la de A. Casona "Cuando florezcan los naranjos", con María Duval, dando a su vez distintos estrenos.

Algunas compañías que estaban de gira recalaban en el Teatro Opera presentando interesantes obras. cabe destacar, entre tantas funciones, la presencia en el mismo del Gral. Farrel, Domingo Mercante, Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, autoridades comunales y la graciosa costumbre de Pepe Biondi, cuando el tiempo se lo permitió, ver alguna película de su agrado.

En las tradicionales fiestas patrias, en la sala se llevaron a cabo distintos actos conmemorando con gran fervor dichas festividades, como así también los gestos benefactores de sus propietarios, que permitieron realizar festivales a total beneficio de escuelas de nuestra zona.

¿Quién no se sentó en sus butacas a deleitarse con su familia de algún espectáculo de jerarquía?. Deambulan por su espacio físico espíritus teatrales que dejaron su paso marcado, por una lágrima emocional o una risa profunda de alegría, que muchos hijos de nuestra ciudad recuerdan: este teatro fue testigo mudo de muchas hazañas bélicas, amorosas, cómicas y musicales que en su pantalla quedaron grabadas, para deleite del público, que hoy deambulan por ahí, vaya a saber por qué. A tal extremo que hoy nuestros cines locales cumplen otras funciones que no son las que en un principio realizaron.

Quizá algún iluminado de esos que gracias a dios no faltan nunca, logre continuar lo que don Domingo Bernardo, allá por 1924 comenzó con gran esfuerzo y Lanús tenga esa obra incólume de la cultura al servicio de la sociedad, que tanto la necesita para deleite de nosotros y de nuestros antecesores.

Fuente: publicado en la edición especial de La Idea Nº 3614

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   Revisado:19 de febrero de 2003.