Un Programa de Carreras del Circo Santa Teresa

Llegó el hombre hasta la redacción con su valija repleta de libros. Era día de pago, y como los muchachos andaban con plata fresca, la colocación de la mercadería resultaba fácil. A su alrededor formóse rápidamente un grupo compacto, "integrado tanto `por seguros compradores como por simples curiosos". Entre estos últimos me contaba yo, y de pronto alguien me dijo:

-¿vió esto?- mostrándome un folleto de breves dimensiones y de tapas amarillentas.
Y vi. Era un programa de carreras del hipódromo Santa Teresa, de Lanús, correspondiente al sábado 11 y domingo 12 de noviembre de 1876. Claro, sabía que en ese pueblo cercano a Buenos Aires había existido un campo tufístico y hasta recuerdo ahora que actuó en él, cuando era un chiquilín, Anacleto Galimberti, que anda vivito y coleando a pesar de los años, pero nunca imaginé que pudiera tener entre mis manos un documento tan expresivo como es un programa.

Comencé a ojearlo pausadamente; sin quererlo me trasladé a otro mundo, perdido ya en los archivos y hasta en el recuerdo, leí:

"Carrera Porteña" (aquí lo de carrera va por premio).

"Una vuelta" (se sobreentiende que es a la pista), para caballos criollos que nunca hayan corrido en carreras de Sociedad en la Provincia. (Me parece que quiere significar que los caballos, para poder actuar en esa prueba, no deberían haber corrido con anterioridad bajo el patrocinio de otras entidades hípicas.)

"Entrada $ 1.000, Premio $ 8.000. Peso 140 libras".

El intervalo entre carrera y carrera era de treinta minutos, salvo el que mediaba entre la tercera y la cuarta, que se prolongaba a una hora para el lunch, según lo establece claramente una nota en el programa. La cuarta de ese sábado fué un acontecimiento trascendental. Transcribo las condiciones:

"Gran Carrera Particular. Una y media vuelta. $100.000, con mas un premio de $10.000. Los competidores fueron Sargento, xsaino, 150 libras, chaqueta y gorra punzó, conducido por E. Blaus, y Talisman, picaso, 150 libras chaqueta naranja y gorra negra, piloteado por M. Risso.

La comisión directiva del circo Santa Teresa -tal era el nombre oficial de la institución- la presidía el señor Adefonso Torres; los vices eran: Narcizo Martínez de Hoz y Ricardo Newton, y el tesorero Juan R. Lanús. Encargado de la cancha, José T. Herrera, y los jueces de partida, Bartolomé Vivot y Federico Martínez de Hoz.
Pero la figura patriarcal de aquel embrión de nuestro deporte hípico debió ser don Carlos Casares, pues ejercía la presidencia honoraria del grupo dirigente.

Fuente: Juan del Monte, revista del Circulo Social Cultural y deportivo El Ceibo, mayo de 2001

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   Revisado:19 de febrero de 2003.