Confitería "Tren Mixto"

El punto obligado de reunión hace más de medio siglo era la confitería "Tren Mixto", situada frente a la estación ferroviaria de Lanús, en la esquina de lo que es hoy Avda. 9 de Julio y 29 de Setiembre.

Don Gregorio Guerra, su propietario, era un caballero de costumbres austeras, correcto en sumo grado y celoso del prestigio del negocio, que era frecuentado por personas de gravitación en Lanús, en el orden político, profesional y cultural.

Don Guillermo Gaebeler, Félix A. Ferrario, Cayetano Giardulli, escribano Silvio M Peri, doctor Conrado Frankenberg, doctor José León Rella, José Rufino Riglos, Aniceto García, doctor Hector Pirandello, Carlos Cejas, Vicente T. Damonte, Luis Straticó, escribano Vallejo Vega Laverán, y muchos otros que escapan a la memoria, caballeros maduros que departían allí y formaban una verdadera peña de amigos de distinta tendencia que exponían en amena charla sus ideas, suscitándose también respetuosas controversias.

La juventud del pueblo no encontraba en el " Tren Mixto " ambiente muy propicio para sus expansiones y cuando se hacía presente en el lugar debía ajustarse a las costumbres de la casa, donde el círculo de parroquianos no permitía la presencia de muchachos bullangueros.

Alfredo Guerra, hijo del dueño de casa, no obstante, un núcleo de amigos estudiantes, periodistas, artistas, bohemios, que se hacían presente en la confitería, donde bebían "soportar" el riguroso control de don Gregorio y de su ayudante Palau, hombre éste que compartió las normas impuestas por su amo y al cual también se respetaba por su corrección.

En estas tertulias intervenía sin embargo, un genuino representante de "Los muchachos de antes" estudiante de Derecho, uno de los pocos jóvenes que tenían acceso a la mesa de los mayores en mérito a su agradable conversación y a su probada seriedad.

Este jóven estudiante era Angel González Bengochea, que leal a sus amigos los tenía al corriente de las novedades debatidas en el "circulo" y por ello todos conocían las últimas novedades, anécdotas y hechos producidos en aquel "club de notables".

Pero también concurrió a la vieja confitería, desde sus comienzos, y siendo aún niño, una figura que aún actúa en los principales círculos locales y que se destacó desde siempre por sus procederes caballerescos, su cultura y la corrección de todos sus actos. De ahí que llegó a contar con el afecto de don Gregorio Guerra y de todos los suyos.

Es Oscar Orandi, quien llegó con el tiempo a unirse en matrimonio con la hija del dueño de casa, Matilde Guerra, singular privilegio que mereció en gran parte, por su probado señorío.

Fuente: Juancho, publicado en el diario Pregón del 15/02/1969

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Revisado: 17 de julio de 2003.