"Es sólo una operación más" dijo el doctor Miguel Bellizzi Un ambiente tenso y optimista se vivió ayer en el quinto piso del Sanatorio Clínica Modelo, de Lanús. Allí por la tarde, el cirujano argentino que por primera vez realiza una operación de trasplante de corazón, rodeado de periodistas, amigos y colegas, repitió al periodismo de todo el país el relato que por la mañana poco después de la operación habían obtenido los periodistas. Eran las 18 y el doctor Bellizzi sólo había dormido pocas horas. "La operación comenzó a eso de las 4 y duró hasta las 7. El paciente presenta un aspecto cardio-vascular inmejorable -señaló el cirujano-; el panorama pulmonar está bajo control y he notado una mejoría importante en el problema cerebral postoperatorio". ¿Por que realizó esta operación de trasplante?,
preguntamos. "Solo una operación más" La doctora Carmen Podestá, sentada junto al doctor Bellizzi, nos afirma sobre la emoción que todos los miembros del equipo de médicos experimentaron, finalizada la operación. "Lo abrazaban, reían, fue indescriptible" dice, y logra transmitir, en esas palabras, un poco de la sensación vivida pocas horas antes en el quirófano. Un televisor cercano difunde una entrevista al doctor Bernardo A. Houssay, quien opina sobre el transplante realizado en Lanús, y después de escuchar atentamente al ganador del premio Nobel, el doctor Bellizzi señala su coincidencia con el destacado hombre de ciencia, que dice: "El transplante de corazón es una operación que hoy está al alcance de 15 o 20 cirujanos. Estas operaciones demuestran que el corazón es un órgano autónomo, capaz de funcionar como tal. Pero este tipo de intervenciones exigen una organización como la del doctor Barnard", y el doctor Bellizzi agrega por su parte: "El trasplante sólo debe hacerse a un enfermo que no tenga ninguna expectativa de vida". Colaboradores Supimos luego que el doctor Bellizzi nació en esta capital hace 41 años; que su padre era empleado en los ferrocarriles; que se graduó en 1951 en la Universidad Nacional de Buenos Aires; que es padre de dos hijos, Miguel Jorge, de 14 años, y Daniel Enrique, de 11; que conoció a su esposa cuando ésta se desempeñaba como maestra en el Hospital de Clínicas, y que viajó a los Estados Unidos para perfeccionarse, con una beca de la universidad nacional local. Ha estudiado con profesionales eminentes como Cooley, De Backey y Shunway, y es uno de los "15 o 20" cirujanos capaces de realizar trasplantes en la Argentina, a los que aludió el profesor Houssay. Trabaja en el pabellón número nueve del hospital Rawson, donde funciona el servicio de cirugía cardiovascular, a cargo del doctor Augusto Covaro, y desde hace diez años trabaja en trasplante de órganos. Fuente: Nota periodística publicada en el diario La Prensa 01/06/1968 |
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