Viví con alegría la Autonomía
| Alcides Plaul,
descendiente de la familia Plaul que llegó al país en 1826, en la actualidad tiene 83
años y nos cuenta que se trasladaron de Escalada Oeste al Este en 1917, con otros tres
hermanos. Concurrió a la escuela Nº 23 que posteriormente cambió de lugar. "Fuimos los primeros Plaul en Escalada Este. No teníamos ni pavimentos ni luz" Están vinculados con las primeras familias venidas de la Renania: Löb, Farrell, Fischer, Soz y Fernández, que se agregó políticamente al grupo original. La nuestra es una rama que se desarrolló en Escalada. Mi abuelo se casó dos veces. Del primer matrimonio tuvo tres hijos, entre los que está mi padre; y del segundo enlace tuvo nueve hijos. La segunda esposa, una señora de apellido Betiga, descendía de gente muy conocida que estaba radicada en Pompeo; uno de ellos fue Secretario del Juzgado de Paz, que estaba en la calle Ituzaingó. Los recuerdos parecen desfilar por el rostro de Alcides Plaul, mientras los hace correr -como en una película- buscando los detalles, las formas, los colores. De pronto encuentra alguno adecuado al tono de la entrevista, se sonríe como saboreándolo y lo comparte con nosotros. Nací en Escalada, por donde está la cancha de Talleres, cerca de los hornos de ladrillos, a los que les decían los Hornos de Vago. Vimos cuando llegó el primer tranvía, que entraba por la calle Luján hasta Achával, y que después unió los dos Escaladas, un Ford 27, del cual durante un tiempo fui guarda. En aquel momento llegaba a la estación de Escalada, que todavía se llamaba Talleres. En 1950 puse oficina de martillero en la calle San Juan entre Margarita Wield y 9 de Julio. Estuve allí 22 años y posteriormente pase a Sitio de Montevideo y Vélez Sarsfield. Ahora estoy gestionando la jubilación. Fui carpintero y también dirigente ferroviario, desde que me casé en 1941 hasta 1946. Fui delegado al Congreso Ferroviario y secretario de la Seccional Escalada. Cuando me trasladé a Lanús fui invitado a integrar la Cosmisión Directiva del Centro Comercial de Lanús, siendo Secretario y trabajando junto al padre de Emérito González, Fascal y otros. El escribano Biglieri sacó un periódico que se llamaba Autonomía y bregaba por ella. Yo viví con alegría la Autonomía, pues también Escalada tenía una trayectoria solidaria a través de la actuación las 5.000 personas que trabajaban en los Talleres y, para tener una idea de su importancia, digamos que se reacondicionaban100 máquinas por mes. Conocí a Juan Piñeiro, Pedrera, De La Serna, Casanova, Osinde, Gago, etc. y fui algunos meses funcionario municipal. La Autonomía le dio categoría a Lanús y le dio fuerza para desarrollarse. Las instituciones locales se desarrollaron con más seguridad, y su crecimiento fue importante para Lanús. En un momento lograron formar el Congreso de Instituciones, que abogó por la nacionalización de Obras Sanitarias. Y lo lograron. En una época participé de una cooperativa creada por los vecinos
para proveer luz eléctrica, la U.P.L.A., a la que el gobernador Fresco quiso retirarle la
Personería Jurídica. Una comisión popular salió en su defensa y entonces también se
permitió la fabricación de barras de hielo y su venta. Recuerdos de Alcides Plaul, plagados de detalles que le dieron sentido a la vida de nuestra ciudad y de nuestra gente hasta no hace tanto tiempo. Detalles que sería bueno no olvidar en estos momentos difíciles que vivimos. Para recuperar el placer y el misterio del trabajo comunitario, de la mano solidaria, del servicio al prójimo, que andan tan escasos hoy en día. Fuente: Aquí... Lanús! Nº 30 del 29 de setiembre de 1996. |
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