| Dibujante, nació
en la Santa María de Cervo, partido de Vivero, Lugo (España), el 13 de diciembre de
1862. A los once meses de edad, corrió la suerte azarosa de su padre, siendo llevado a
Valladolid, a los 3 años pasó a Sevilla y luego a Lisboa, y a los cinco volvió a su
país. Desde pequeño mostró singulares aptitudes y propensión al dibujo. Ingresó primero a la famosa fábrica de cerámica de Sargadelos, y cerrada
ésta a la fábrica de loza "La Asturiana", en Gijón, junto con su progenitor,
donde conoció al laureado escultor José María López. Con éste trabajó dos años en
las monumentales estatuas de David y Simón, que están en el retablo del altar mayor de
San Agustín. |
 |
Conocida su competencia fue llamado a dirigir un establecimiento de
porcelanas y cristalerías en La Coruña, y en seguida, del taller de decorados de la
fábrica de cristal. A la vez, estudió las carreras de magisterio, comercio, aduanas y
telégrafos, y colaboraba con ensayos en varias publicaciones.
En 1886, llegó a Buenos Aires y debido a su pobreza comenzó a ejecutar en el Paseo
Colón, caricaturas-relámpago de los transeúntes. En 1888 figuró asociado a un taller
de grabados, estereotipia y galvanoplastía. Fue profesor de un colegio y colaboró en
varias revistas, entre ellas "El Sudamericano", donde tuvo a su cargo los
retratos.
Actuó en el periodismo humorístico de su época, en calidad de ilustrador, y entró a
trabajar en "Don Quijote", desde 1887, al lado del madrileño Eduardo Sojo.
Sufrió prisión y persecuciones por su obra, siendo el autor de las leyendas y versos de
sus caricaturas.
En 1890, utilizó el seudónimo de "Demócrito II", y sus trabajos de la época
trasuntan desilusión y pesimismo por la revolución del 26 de julio, en la que ataca a
los malos funcionarios y políticos en el gobierno. En 1892, fundó El Eco de Galicia,
órgano de los gallegos residentes en Argentina. Fue solicitado por los editores para
ilustrar libros de la época, y almanaques como El Criollo, en 1893. Junto con
don José S. Álvarez fundó en 1898, la revista Caras y Caretas, en cuyas
páginas se halla dispersa su producción, y que se prolonga con Fray Mocho
(1912), de la que fue su alma y firme sostenedor.
Su creación máxima fueron las celebérrimas "Caricaturas Contemporáneas",
inauguradas en 1900, que se difunden por toda Europa y América, siendo celebradas como
acontecimiento memorable. En 1902, fue el primer director artístico del suplemento
literario de La Nación, donde aparecieron caricaturas, hermosas ilustraciones y
paisajes a la pluma de límpida factura. Este ciclo se completó con los "Juguetes de
Actualidad" (1912), también caricaturescos, publicados en Fray Mocho.
Realizó también la serie de gobernantes que actuaron en la guerra de 1914, y dibujó
también al gaucho y sus escenas camperas. Con motivo del Centenario de la Independencia
historió La caricatura en la argentina, en El Hogar (7 de julio de
1916). Incursionó en la pintura y realizó varios trabajos importantes como su cuadro La
Logia Lautaro, uno de los de mayor aliento que había emprendido.
Falleció en Lanús el 27 de enero de 1918. Se ha escrito que " En la extensa obra de
Cao predomina el género festivo, completado con el irónico, y frente al inmenso
escenario con hombres, pasiones, defectos y a veces, también, condiciones dignas de
destacar".
Tuvo capacidad de lucha al servicio de las buenas causas, en una época en la que se
practicaba el arte por el arte.
Fuente:
Cutolo Vicente, Diccionario Biográfico
Argentino, Elche, 1969 |